Seguimos siendo iglesia en salida

A un año del fallecimiento del Papa Francisco, los escenarios de acción para promover el amor enunciado en el evangelio, exaltados por él mismo, siguen llamando a cada uno de los seres humanos. Francisco siempre nos reiteró que, tenemos la misión de ser una iglesia en salida, esa que deja de lado la comodidad para ir al encuentro de los otros, especialmente en los lugares periféricos de nuestra geografía y de nuestra existencia. Hoy, más que nunca, tenemos el deber de honrar ese llamado.

Por: Equipo de Comunicaciones de REPAM

La importancia del Papa Francisco para la iglesia es indiscutible; aún más si hacemos referencia a los más pobres, marginados y olvidados. Durante su pontificado se acercó mucho más a enfermos, presos y excluidos por una sociedad cuya filosofía de vida está basada en la cultura del descarte y la indiferencia. Francisco recordó que en la iglesia hay lugar para todos, incluso para quienes se sienten desgraciados y pecadores. Nos corresponde traer a colación el mensaje central de la Jornada Mundial de la Juventud de 2023 en Lisboa: la iglesia no debe funcionar como una aduana, que controla quien entra, sino como la casa paterna, donde hay lugar para cada uno.

Si llevamos la mirada a nuestra Amazonía, vemos que cientos de pueblos indígenas se vieron reivindicados, respetados, dignificados y aún más, arropados por esa iglesia que Francisco nos pidió vivir. Resuenan en las memorias de toda la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), frases como “El tesoro que encierra esta región hace eco en las palabras que el señor dijo a Moisés: quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa” enunciada por el Papa Francisco para referirse a la Amazonía, ante más de 3 mil representantes indígenas, durante su visita a la ciudad de Puerto Maldonado en la selva peruana.

En esa misma visita, se anunció que el Sínodo por la Amazonía empezaba allí, en ese encuentro con indígenas de distintos pueblos amazónicos. Los mismos reafirmaron su cercanía a esa iglesia misionera y (desde entonces) calificada por Francisco como “en salida” que desde principios del siglo anterior edificó un trabajo centrado en la dignidad humana y la reivindicación de los derechos de los más vulnerables. Francisco llegó a la iglesia para posicionar esa misión expresada en el evangelio; no olvidaremos nunca ese llamado a escuchar el clamor de la tierra y de los pobres, pues es el primer paso para atender el deterioro ambiental y la marginación social.

Mons. Rafael Cob, obispo del Vicariato Apostólico de Puyo y presidente de la REPAM, ha elevado un mensaje que recoge el sentir de quienes se sienten parte de la red:

“Queremos agradecer a Dios por todo lo que realizó el Papa Francisco en favor de la Amazonía. Dios le habrá recompensado por su trabajo. A nosotros nos queda llevar adelante sus sueños de Querida Amazonía y su encíclica Laudato Si. Gracias, señor por habernos dado con su vida, un gran regalo para la iglesia y le mundo. Desde el cielo le pedimos que siga acompañándonos para cuidar la creación de Dios, casa común para toda la humanidad.”

La mejor forma de agradecer a Francisco es apropiarse del hecho que seguimos siendo iglesia en salida. Continuamos haciendo el llamado a los jóvenes y todo seguidor de Cristo a hacer lío; no olvidamos que el verdadero poder es del servicio y por supuesto, seguimos luchando porque nadie nos robe la esperanza. Tenemos clara esa guía de ir a las periferias; entendemos que el odio, la envidia y la soberbia ensucian la vida; seguimos soñando y contando nuestros sueños; nunca nos olvidaremos de rezar por Francisco y por los más necesitados; y por supuesto que entendemos que somos custodios de la creación, de las personas más débiles y del medio ambiente. Siempre gracias, querido Papa Francisco.