Redes territoriales de ecología integral establecen diálogos con el Relator de Pueblos Indígenas y la Misión Permanente de España ante la ONU

“La Asamblea General se llena de color esta semana”, exclamaba Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General, durante la ceremonia de apertura del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, celebrada el pasado lunes 20 de mayo. Sin embargo, no solo el color ha inundado las salas y pasillos de la sede de la ONU en Nueva York.

Por: Sara Diego – REPAM y Alboan

Las delegaciones de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), la Red Eclesial del Gran Chaco y Acuífero Guaraní (REGCHAG) y la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REMAM), acompañadas por el CIMI, Cáritas Española y Alboan, han sido testigos de que esos colores representan conocimiento, cultura, identidad, espiritualidad, sabiduría, reivindicación, defensa y resistencia.Esto se pudo trasladar, a través de casos concretos, al Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y a la Misión Permanente de España ante las Naciones Unidas en Nueva York. El objetivo: defender los derechos de los pueblos indígenas y denunciar cómo la desprotección y explotación de sus territorios provoca la vulneración sistemática de sus derechos y de la naturaleza.

Diálogo interactivo con el Relator Especial

El miércoles 22 de abril las delegaciones asistieron al diálogo interactivo sobre derechos humanos con el Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Keila Zaya en representación del pueblo Mbya Guaraní de la comunidad Puente Quemado II, en la provincia de Misiones (Argentina), se sumó con su intervención a las demandas que resonaron en la sala:

“Nuestro territorio no es una mercancía; es el espacio donde se sostiene nuestro modo de vida, nuestra espiritualidad y nuestra identidad. Hoy, ese modo de vida está en riesgo. Las consecuencias son concretas y graves para la salud de nuestra gente. La supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas —y, en particular, de las mujeres y niñas— depende de la garantía efectiva de sus derechos colectivos sobre los territorios, los recursos naturales y el acceso al agua limpia”.

Las comunidades indígenas continúan siendo criminalizadas, reprimidas y estigmatizadas. Las mujeres indígenas son fundamentales para la defensa del territorio, la protección de la biodiversidad, el mantenimiento de las culturas ancestrales y la sostenibilidad de la vida, enfrentan desafíos estructurales e interseccionales. Proteger estos derechos no es solo una cuestión ambiental, sino una obligación internacional vinculada a la vida, la dignidad y la continuidad de los pueblos indígenas. “Sin territorio no hay vida. Sin agua limpia no hay salud. Sin salud no hay futuro para nuestros niños y niñas.” Han sido palabras que Lucila da Costa ha resaltado durante el desarrollo del foro.

Reunión con el Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

El viernes 24 de abril, las tres redes territoriales se reunieron con el Albert K. Barume, relator especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. En este encuentro, se realizó la exposición de cinco casos concretos en torno a la explotación y ocupación de sus territorios y la consecuente vulneración de sus derechos, hemos recorrido de norte a sur los territorios de Mesoamérica, la Panamazonía y el Acuífero Guaraní.  En un diálogo cercano y directo, se denunciaron las graves consecuencias que la explotación territorial tiene sobre las tierras, los derechos y la vida de los pueblos indígenas.

Las experiencias reconocen como aliado a la figura del Relator para promover mejoras concretas en la vida de los pueblos indígenas, proteger nuestros territorios y garantizar nuestros derechos. Para ello, se ha demandado:

  • La plena aplicación del Convenio 169 de la OIT.
  • La garantía de la consulta libre, previa e informada.
  • El reconocimiento efectivo de los pueblos indígenas y de sus derechos colectivos.
  • El fin de la criminalización de las personas defensoras y lideresas indígenas.

A pesar de los desafíos, la presencia, la fuerza y la claridad de las voces indígenas en Naciones Unidas siguen abriendo caminos de esperanza. Sus propuestas, arraigadas en la defensa de la vida, del territorio y de la dignidad, son hoy más necesarias que nunca ante una crisis socioambiental global que exige escuchar y aprender de sus saberes. Sin embargo, resulta profundamente preocupante constatar que, mientras estas voces reclaman justicia y soluciones, los espacios y mecanismos destinados a garantizar sus derechos parecen perder prioridad dentro del sistema de Naciones Unidas. Reafirmar y fortalecer el mandato de la ONU en materia de derechos de los pueblos indígenas es un compromiso imprescindible con la justicia, la reparación y el cuidado de la casa común.

Reunidos con la Misión Permanente de España ante la ONU

En representación de la Misión Permanente de España, el jueves 23 de abril, Ignacio García, ministro consejero, recibió a la comisión conformada por miembros de REPAM, REMAM y REGCHAG. Durante el encuentro, se denunció la explotación de sus territorios, la contaminación del agua y las múltiples formas de discriminación y criminalización que enfrentan las mujeres indígenas. Las representantes de las tres redes dejaron una serie de afirmaciones para considerar en los espacios de acción e incidencia:

“Vivimos en un racismo estructural y sistémico” (Suyapa Cacho, Garífuna)

“Plantan pinos y eucaliptos que terminan con nuestro bosque tradicional, con nuestra medicina, con nuestra vida” (Keila Zaya, pueblo Mbya Guaraní)

“A la semilla se le habla, al viento, a todo; nuestra resistencia es vivir como nos han enseñado” (Margarita Noh, Pueblo Maya).

“El pueblo Nawa es una historia de resistencia” (Lucila da Costa Moreira Nawa).

Así, se puso de relieve la estrecha relación entre la protección de la biodiversidad, la defensa de los territorios y la preservación de los conocimientos y culturas ancestrales. Se ha considerado el papel de las misiones permanentes como principal enlace entre los gobiernos nacionales y las Naciones Unidas, y reconociendo los esfuerzos ya realizados, las redes trasladaron las siguientes recomendaciones:

  • Que España continúe fortaleciendo el reconocimiento y la garantía del derecho al agua en todos los espacios de Naciones Unidas, con especial atención a los pueblos indígenas.
  • Que se mantenga su compromiso con el fortalecimiento y la visibilización de los mecanismos de la ONU para los pueblos indígenas, especialmente el Foro Permanente, actualmente amenazado por los recortes presupuestarios en el sistema de Naciones Unidas.

La semana de gestión finalizará con una serie de encuentros de la comisión, ante entidades y miembros de la iglesia católica en los Estadios Unidos. Como se ha establecido, se espera que las acciones de incidencia de este 2026, tengan una motivación para fortalecer el trabajo que se hace en defensa de los pueblos indígenas, su autonomía territorial, la defensa de sus derechos y las garantías para la ecología integral.