La REPAM fortalece su Núcleo de Derechos Humanos e Incidencia Internacional para responder a los clamores de los pueblos y sus territorios

Del 1 al 5 de julio de 2026, integrantes del Núcleo de Derechos Humanos e Incidencia Internacional de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) se reunieron en Bogotá, Colombia, para evaluar el camino recorrido, escuchar las realidades de los territorios y proyectar las prioridades que orientarán su trabajo durante el III Ciclo de la Red.

Por: Equipo de Comunicaciones de REPAM

El encuentro posibilitó reconocer la riqueza de un proceso construido durante años alrededor de la formación, el acompañamiento de casos, la articulación territorial y la incidencia nacional e internacional. La experiencia personal y el discernimiento comunitario de las personas participantes permitió reafirmar que la defensa de los derechos humanos, colectivos y de la naturaleza requiere vínculos de confianza, organicidad compartida y capacidad de respuesta frente a los clamores de los pueblos y sus territorios.

Las reflexiones pusieron en el centro la cosmovisión de las comunidades amazónicas, sus diversidades culturales y resistencias desde donde se defiende la vida digna, el agua, y la naturaleza. También reconocieron la fuerza de las redes, organizaciones y comunidades eclesiales que acompañan estas luchas, muchas veces en contextos de aislamiento, amenazas y escasos recursos. Al mismo tiempo, las voces participantes señalaron el aumento de las presiones extractivas, la contaminación de los ríos, la expansión de economías legales e ilegales y la mercantilización de la naturaleza como dinámicas que profundizan las tensiones dentro de las comunidades, fragmentan los procesos organizativos y exponen a mayores riesgos a defensoras y defensores de los territorios.

Dentro de las reflexiones y necesidades a fortalecer como RED se resaltó la conexión entre los procesos territoriales, nacionales y panamazónicos; dar mayor continuidad al acompañamiento de los casos; mejorar la comunicación y el seguimiento de los acuerdos; y evitar que las estructuras institucionales o los proyectos se coloquen por encima de la vida y las prioridades de los territorios.

Frente a estas realidades, el encuentro reafirmó que el centro de la acción de la REPAM debe permanecer en los territorios y en los pueblos que los habitan. Ser Red implica escuchar sus clamores, reconocer sus conocimientos, acompañar sus luchas y fortalecer la capacidad de respuesta. Su fuerza nace de la capacidad de articular pueblos, comunidades, Iglesias, organizaciones y personas que comparten la defensa de la Amazonía más allá de las fronteras nacionales y locales.

Horizontes para seguir tejiendo

El camino compartido permitió identificar algunos horizontes que orientarán el trabajo del Núcleo durante los próximos años. El primero es fortalecer su organización y participación desde una dinámica panamazónica, colegiada y conectada con los territorios. Esto implica construir acuerdos claros sobre la coordinación, las responsabilidades, la toma de decisiones, las vocerías y la participación de liderazgos territoriales, agentes pastorales, organizaciones aliadas y personas que han hecho parte de la Escuela de Derechos Humanos e Incidencia Internacional de la REPAM.

Un segundo horizonte es fortalecer la esencia de la Escuela de Derechos Humanos como un proceso formativo dirigido a los pueblos amazónicos y a quienes defienden sus territorios. Para ello, será necesario evaluar las cuatro ediciones realizadas, actualizar y sistematizar los casos acompañados, recoger sus aprendizajes y proyectar un modelo que articule formación, organización, espiritualidad e incidencia (nacional e internacional) desde las realidades locales.

La protección de defensoras y defensores de derechos humanos y de la naturaleza constituye otro de los grandes desafíos y prioridades. El Núcleo avanzará en la construcción de alianzas, mecanismos de alerta, respuestas oportunas y estrategias de autoprotección personal y comunitaria. La apuesta es romper el aislamiento, fortalecer comunidades y articular experiencias existentes para que ninguna persona o comunidad se sienta sola frente a las violencias y en su camino de resistencia.

El agua fue ratificada como un eje articulador de la vida y de la acción panamazónica. Los ríos, las cuencas, los biomas y las fronteras conectan territorios y pueblos, pero también concentran graves vulneraciones asociadas a la minería, el petróleo, la contaminación y la falta de saneamiento, entre otros. Por ello, el Núcleo buscará fortalecer la documentación, formación, sensibilización, comunicación e incidencia en torno al agua como un derecho y bien común. Un hito relevante para ello será la próxima publicación del Informe sobre la vulneración del derecho al agua en la Panamazonía por parte del Relator del Derecho al Agua y al Saneamiento de Naciones Unidas; desde el Núcleo hemos participado muy activamente en su elaboración, y nos proporcionará elementos sustanciales para la sensibilización e incidencia política en los próximos años.

Finalmente, se reafirmó la necesidad de una estrategia panamazónica que nazca de las voces, conocimientos y prioridades de los territorios, y que articule los niveles local, nacional, regional e internacional. Para ello, será fundamental fortalecer la comunicación estratégica, documentar y sistematizar los casos y experiencias, construir posicionamientos colectivos y llevar las voces de los pueblos amazónicos ante los Estados, las empresas y escenarios como los sistemas de Derechos Humanos Interamericano e internacional (Naciones Unidas y, dentro de ella, muy especialmente el desarrollo del Acuerdo de Escazú.

El Encuentro del Núcleo de Derechos Humanos e Incidencia Internacional abrió una nueva etapa de escucha, organización y compromiso colectivo. La REPAM continuará corazonando, tejiendo y caminando junto a los pueblos amazónicos, convencida de que las respuestas más profundas nacen de los territorios y de quienes, cada día, sostienen la dignidad, la justicia y el cuidado de la vida en la Panamazonía.