
Lideresas y líderes de los territorios amazónicos tomaron la vocería en la actividad autogestionada que promovió la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) durante el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA). El espacio permitió reflexionar sobre la importancia de las fuentes de agua, los ríos que integran la cuenca amazónica y la lucha que siguen los pueblos para preservar las garantías de vida (relacionadas estrechamente al agua).
Por: Equipo de comunicaciones de REPAM
El grupo de REPAM durante el foro estuvo compuesto por representantes de los comités nacionales de la red en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú; la misión de la red fue la de dar una mayor representatividad y vocería a lideresas y líderes territoriales durante el foro. REPAM busca caminar de la mano con las comunidades indígenas, afros, campesinas y mestizas en los distintos escenarios. Con esa perspectiva se impulsó el espacio autogestionado que permitió escuchar la experiencia territorial. Es válido detallar que, la red entiende al agua como algo que va más allá de ser un recurso esencial; quienes habitan la Amazonía, la reconocen como fuente de vida y aquello que motiva el equilibrio social y cultural de las distintas comunidades.
La lucha en la selva peruana
Desde Perú, se trajo al escenario las luchas que se dan por los ríos Piedras y Marañón, dos afluentes con realidades distintas pero que viven con la amenaza constante del deterioro ambiental a causa de la minería y la explotación de hidrocarburos. Actualmente, el río Marañón (sujeto de derechos) es alimentado por las aguas del río Huallaga y en su curso recibe a demás afluentes y cuerpos de agua que fortalecen su caudal; la contaminación es generada por aguas servidas, degradación de las riberas y en su mayoría por la extracción de petróleo. Los derrames del oleoducto norperuano han generado, durante años, un grave problema ambiental.
Por otro lado, el río Piedras en la región Madre de Dios es un cuerpo de agua que enfrenta una amenaza constante por la minería que se lleva a cabo en la zona y por el deterioro generado por esta práctica en afluentes como el río Pariamanu. Los pueblos Yine y Amahuaca asentados en la zona impulsan un cuidado concertado de los ríos y sus afluentes. Además, las comunidades promueven modos de vida sustentables que armonizan con su territorio, protegiendo de esa forma la biodiversidad, el equilibrio y la salud en el bosque y las fuentes de agua. Experiencias como la de la comunidad nativa Boca Pariamanu son dignas de resaltar, los habitantes del territorio entienden que la selva permite ser trabajada y que a través de una visión propia de la ecología integral, se garantiza la defensa de los derechos fundamentales, colectivos y del territorio.


Colombia, armonía con el territorio
En la selva del departamento del Caquetá en Colombia, tienen lugar una serie de experiencias dentro de la iniciativa Finca Amazónica. Las comunidades locales buscan una armonía total con el territorio, a través de un trabajo ligado a la justicia socioambiental y al buen vivir de quienes lo habitan. La Vicaría del Sur, organismo pastoral del a Arquidiócesis de Florencia en Caquetá-Colombia, actúa de forma contundente en la promoción y el acompañamiento de las familias rurales de la región; a través de la vivencia desde la fe, la defensa de los derechos humanos y el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades locales. El trabajo realizado por la vicaría en el territorio (en el proceso Finca Amazónica) resalta que “la espiritualidad debe leer la realidad y la necesidad de los pueblos en los que se trabaja”.
Dentro del proceso, también existe la experiencia “Más agua, más vida, Caquetá es Amazonía”, impulsada por las Comisiones de la Vida y el Agua (CVA); en su desarrollo se promueven espacios en los que las familias campesinas se reúnen para reflexionar sobre el agua como garantía de vida. Las actividades espirituales incluyen romerías por el agua, viacrucis ecológicos y novenarios de navidad dirigidos a la siembra de esperanza y a la cosecha de vida sana. Es totalmente válido animar la réplica de acciones como las que impulsa la Vicaría del Sur. Hoy la Amazonía necesita de acciones contundentes que permitan tener una convergencia integral en favor de la vida de las comunidades y del planeta entero.


Ecuador y los YaKu Churis
La selva de la provincia de Napo en Ecuador es bañada por las aguas del río Jatunyacu, un afluente que se ve impactado fuertemente por la minería que tiene lugar en la zona. Ante la problemática, los Yaku Churis o hijos del río, combinan el deporte y la conservación ambiental. El grupo, formado por niños y jóvenes entre los 10 y los 17 años, impulsan el kayakismo en la zona como una forma de permanecer en armonía con el río. Más allá de los kayaks, los Yaku Churis desarrollan procesos formativos en conservación ambiental, liderazgo comunitario, amenazas territoriales, reciclaje y carpintería.
La necesidad de realizar un trabajo profundo con las generaciones jóvenes de la Amazonía, que a su vez resalte los saberes ancestrales de los pueblos y la relación entre comunidades, agua y territorio, es algo que persiste en la Panamazonía. La formación de líderes jóvenes, permite mantener viva la esperanza de encontrar un pleno equilibrio entre la selva y las formas de vida que la habitan. La promoción por la ecología integral y un trabajo que garantice el buen vivir es un contexto que debe ser abordado por quienes buscan una defensa integral de la Amazonía.


Los ríos nos unen
La REPAM ha venido manifestando su voz en defensa de las fuentes de agua de la Panamazonía. La lucha por los ríos es un eje transversal a las acciones de incidencia que se llevan a cabo contra el extractivismo, la minería, la explotación de hidrocarburos, el narcotráfico y el tráfico de tierras. Los ríos que conforman las dos grandes cuencas presentes en el bioma panamazónico (Amazonas y Orinoco) están directamente ligados al sentir de pueblos y comunidades; garantizar sus derechos es también dar fuerza al libre ejercicio de derechos fundamentales como la vida y la dignidad humana. El llamado es a sumarnos a cada acción de defensa; el agua es fuente de vida y a su vez, esperanza de justicia social y buen vivir.


