
Los últimos doce meses hemos venido trabajando y colaborando con el Informe “Ecosistemas acuáticos y los derechos humanos al agua potable y al saneamiento en la Amazonía” que ha llevado a cabo el Relator Especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua potable y el saneamiento, Pedro Arrojo-Agudo.
Por: Sonia Olea Ferreras – Equipo de Incidencia Política de Cáritas Española y Responsable de Incidencia Internacional de la REPAM
Todo fue posible gracias al impulso de la 1ª Cumbre Amazónica del Agua celebrada en octubre de 2025 en Iquitos, Amazonía peruana, donde Pedro recogió el guante que le fue lanzado por las organizaciones de Iglesia presentes, para que quedara reflejado en un documento profundo y técnico, a la vez que con rostros y nombres; la situación de violación permanente de los derechos al agua y al saneamiento que vive la Amazonía entera. Y no sólo eso, que concluyera también con propuestas concretas de transformación de políticas públicas y de legislación para los nueve Estados que la conforman. Queríamos un informe que no se quedara guardado y recogiendo polvo del tiempo en una estantería, sino que pudiera ser utilizado para seguir en la lucha y la denuncia.
Desde el Núcleo Motor de Derechos Humanos e Incidencia Internacional de la REPAM, con el equipo conformado por Verónica Shibuya, Carol Jeri, Vanildo Pereira y Ximena Lombana, hemos actuado como puente para que, desde el territorio, en Brasil, Perú y Ecuador, llegaran los insumos que han reflejado la realidad que viven las comunidades amazónicas y la naturaleza hermana que les acoge. Con ellos, hemos podido aportar al proyecto del Informe, las heridas abiertas en los ríos y las aguas de la Amazonía:
- La herida de la minería, que envenena de cianuro y mercurio los pescados, la tierra, la sangre de nuestras niñas y niños, la leche materna.
- La herida del petróleo y del gas, que rompen nuestro territorio, que abren sus entrañas y destrozan todo al derramarse y al expandirse por aire, tierra y agua.
- La herida de los pueblos y las ciudades sin agua potable, alcantarillado, depuración de aguas residuales, que nos enferma y enferman nuestro bioma.
- La herida de los negocios agroganaderos, de la deforestación y la contaminación con agrotóxicos.
- La herida abierta por las grandes presas y las hidrovías que nos expulsan de nuestros territorios ancestrales, de nuestros lugares de siembra y terminan con nuestros pescados.
En la voz y testimonio de Narcisa Gualinga: El agua es vida, primero para nosotros; vida para los otros seres que viven en el agua…ellos tienen su dueño en el agua. Si se muere ese dueño también se desaparecen los pescados. Con eso vivimos nosotros, con agua. Sin agua hubiéramos muerto. Como amazónicos vivimos por eso…Todo se hace con el agua. La naturaleza pide y nosotros siempre estamos defendiendo la naturaleza porque con ella convivimos.
En el día de ayer, 15 de octubre, presentamos el Informe en Ginebra, ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Queremos reproducir ahora nuestras principales recomendaciones a los Gobiernos de nuestros territorios:
- Actualizar indicadores sociales que son medidos en la Amazonía para determinar niveles de pobreza y riqueza en sus poblaciones, en especial de pobreza hídrica (IPH)
- Declarar la Amazonía territorio garante de derechos humanos para todos los pueblos sin importar sus orígenes étnicos.
- Incentivar a los países a desarrollar políticas públicas y marcos legales orientados a dejar el petróleo en el subsuelo, no abrir nuevas explotaciones de minerales en la Amazonía y promover mecanismos innovadores que no mercantilicen la naturaleza en cumplimiento de la hoja de ruta trazada en la COP30 para la eliminación progresiva y justa de combustibles fósiles que conduzcan al correspondiente tratado para su eliminación.
- Promover la inclusión del objetivo de biodiversidad acuática y terrestre. Marcando sin fisuras la relevancia que tiene la biodiversidad biológica, cultural y social frente a las limitaciones y contradicciones de la bioeconomía verde.
- Sin territorio no hay agua. Hacemos un llamado de atención para observar y rescatar la situación de las comunidades indígenas y campesinas en la Panamazonía, considerando además que ha habido varios esfuerzos y acciones, pero que estas se encuentran desintegradas, desarticuladas y es necesario crear líneas de vinculo que caractericen la lucha de estos pueblos y comunidades en una voz que integre una problemática común y con propuestas interculturales.
- Vivimos una gran preocupación sobre el marco normativo para la protección de los derechos de los y las campesinas. Urge un tratamiento específico para levantar estándares que vinculen su derecho colectivo al territorio, reflejado en el ejercicio de su derecho al agua limpia, así como la creación de una convención o pacto que sea vinculante para la exigibilidad de sus derechos por parte de los Estados.
- Mecanismos y herramientas vinculantes de investigación, monitoreo, sanción que garanticen no impunidad, reparación y no repetición a empresas extractivas que hayan generado impactos sociales, culturales, ambientales en la región Panamazonica.
Y, como hicimos ayer, nos comprometemos a tener este Informe como ruta de trabajo en la labor de sensibilización y de incidencia política de la REPAM y, en segundo lugar, a seguir animando a la Relatoría Especial a que lleve a cabo informes como este, con la misma participación de las personas y los pueblos, en otras cuencas y biomas del mundo. Así también podremos enlazarnos en el diagnóstico y en las propuestas de transformación para una casa común de la que todos los pueblos formamos parte.