
Por: Jorlenys Calé – Lanceros Digitales. Ganadora del Concuirso de Comunicación Popular “Cardenal Claudio Hummes”, en la categoría escritos, con el texto “De la mata a la kalliana: el tejido entre semillas y producción sostenible desde iniciativas de mujeres kichwas amazónicas de Pastaza”
Ecuador, ubicado en América del Sur es reconocido como uno de los 20 países con mayor megadiversidad en el mundo. La Amazonía, la región natural más grande del Ecuador, ocupa aproximadamente 120.000 km², siendo esta un espacio que refleja la riqueza de la flora, fauna y diversidad cultural. Diversidad y riqueza que se construye y teje permanentemente a través de 11 nacionalidades indígenas que habitan en la región amazónica del país, como lo son las nacionalidades: Kichwa, Shuar, Achuar, Shiwiar Waorani, Cofán, Zápara, Siona, Secoya, Andoa y Quijos. En ese sentido, cada pueblo se ha convertido en la memoria viva y guardianes de saberes y prácticas ancestrales para la construcción y conservación de lo que su territorio posee y les provee.
Sin embargo, la biodiversidad en el territorio ecuatoriano se ha visto amenazada ante políticas y acciones extractivistas. “A inicios de la década de los 1990, junto con la implantación de políticas neoliberales en Latinoamérica, empieza la historia del Ecuador que pasa de ser un país declarado megadiverso a ser un país mega minero” (Garcés, 2025). Tras resoluciones que favorecen el extractivismo, se genera impactos negativos en el territorio y en las actividades económicas locales, tanto el sector ambiental y social presentan efectos profundos al reflejar un deterioro en el Sumak Kawsay.
Necesito agua, necesito selva, necesito mi territorio
La explotación de recursos produce residuos tóxicos que perjudican la calidad del suelo y sus cultivos, el agua acumula desechos y desperdicios químicos y el aire también resulta afectado tras la expulsión de gases tóxicos por la combustión de los moteres de la maquinaria. A más de ello, se proliferan problemas sociales como el alcoholismo y drogadicción tras cambios socio culturales introducidos por las mineras y petroleras. Factores que debilitan la colectividad de las comunidades impidiendo la continuidad y fortalecimiento de prácticas económicas comunitarias. Sacher & Acosta (2012) acotan que prácticas extractivas tanto legales como ilegales:
“Implican una transformación de la relación ser humano-naturaleza, destruye las bases materiales de pueblos indígenas, trae nuevos imaginarios de consumo y modos de vida, lleva a una concentración de los poderes, y por lo tanto a una redefinición irreversible de la estructura social de las comunidades mineras y sus alrededores” (p. 79).
En este sentido, como alternativa para contra restar esta amenaza, la amazonia ecuatoriana se convierte en una de las cunas del ingenio e innovación para instaurar prácticas económicas sostenibles desde los propios ayllus (familias), desde las propias comunidades. “Awana Colectiva”, ejemplifica esta iniciativa de valorización y conservación de la diversidad cultural en todas sus facetas (territorial, espiritual, económico, social, cultural), a través de la iniciativa de las mujeres indígenas de la nacionalidad kichwa de Pastaza de la Comunidad Unión Base; quienes al pulir sus habilidades y valorizar su propia identidad, brindan servicios de catering, alimentación y ceremonias desde la cultura y cosmovisión indígena. Desde la sabiduría milenaria y practicas ancestrales de las mujeres kichwas amazónicas convierten estos dos pilares en la piedra angular para generar nuevas formas de economía desde el sector agrícola y artesanal, a través de la construcción, reproducción y comercialización justa y responsable de los productos que se siembran en la Chakra.
Rescatar los saberes y practicas ancestrales
Así, al palpar la urgencia en proteger la autonomía y soberanía comunitaria, el día a día se convierte en una oportunidad para moldear, sostener y fomentar una economía que no explote, si no que cultive y donde el trabajo no se precarice, dignifique; siendo así esta una alternativa a economías extractivistas que históricamente han afectado sus territorios. En este sentido, los pueblos originarios junto a las comunidades locales son protagonistas en generar una economía comunitaria, solidaria y popular, amplificando beneficios para los integrantes de la comunidad. Este modelo económico crea sus lineamientos desde las personas que conforman la comunidad, entre los que viven y trabajan dentro de la misma. Tal cual lo sostiene Martínez (2024):
“La economía comunitaria es una propuesta de un sistema social de producción que se basa en el trabajo colectivo en comunidad, que organiza el reparto de sus recursos y riqueza, por medio de la democracia comunitaria, pensando desde el buen vivir de todos los integrantes de un mismo territorio” (p. 38).
Ahora bien, esta forma y accionar económico se refleja a través de la creación de emprendimientos sustentables que se vinculan con el cuidado de la naturaleza al elegir prácticas y productos para cuidar, proteger y conservar espacios milenarios, sabios y sagrados. Como es la propuesta en que trabaja Awana Colectiva, que oferta el servicio de “Catering y gastronomía amazónica”. Este proyecto nace a finales del 2020 en la última etapa del final de la pandemia del Covid-19 y en el marco reivindicativo de los derechos de mujeres indígenas con iniciativas de prácticas tradicionales/ancestrales de producción sostenible, defensa de derechos colectivos y de la naturaleza, y generación de iniciativas económicas para mujeres.
Para Indira Vargas, (comunicación personal, 02 de octubre de 2025) cofundadora de Awana, la colectiva “busca fortalecer y promover los conocimientos y practicas ancestrales de las mujeres quienes la forman, impulsando las capacidades en base al desarrollo de las destrezas y habilidades que llevamos como nacionalidad kichwa de la Amazonía”.
Emprendimiento e innovación desde el corazón del territorio
Awana se desempeña bajo tres ejes trasversales de trabajo, los mismos que permiten la participación de mujeres de distintas generaciones, en el mismo tiempo que el sistema interpone diversas dificultades para las mujeres y triplemente para las mujeres indígenas, como la violencia estructural y de género y brechas a oportunidades en la educación, salud y mucho más en lo laboral. En Ecuador, en mayo de 2025, la tasa de desempleo femenina se situó en 5%, mientras que la masculina fue de 3.5%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), lo que refleja que las mujeres en comparación a los hombres enfrentan una mayor dificultad para obtener un empleo e ingreso económico estable. Esto en un contexto general, pero, para las mujeres indígenas es mucho más precario.
El primer eje comprende Emprendimiento e Innovación. “El proyecto de Awana arrancó con 5 mujeres, quienes pensamos en la articulación y búsqueda de alternativas para mejorar las condiciones económicas y la revalorización de los conocimientos ancestrales al ras de la pandemia”, según afirmó Gabriela Garcés, (comunicación personal, 28 de agosto de 2025) cofundadora del colectivo. A fin de, encaminar este bioemprendimiento, primeramente, vieron la importancia de sanar su cuerpo, espíritu y emociones tras varias reflexiones a su realidad comunitaria, la misma que se vio mayormente en el periodo post pandemia. Este proceso de sanación se realizó, por medio de, espacios de círculos de diálogo con fuego y medicina ancestral como una medida de escucha, sensibilización y búsqueda de alternativas para las mujeres de la comunidad.

Así, esta iniciativa involucra un grupo de 22 mujeres entre ellas profesionales del Turismo, Contabilidad y Agroecología, quienes con sus destrezas y afán por el arte culinario ofertan servicios de Catering ecológico con productos propios de la zona, consolidando la gastronomía tradicional amazónica.
“Como colectiva tratamos de involucrar a más mujeres de la comunidad, especialmente a la juventud sean hombres o mujeres ya que, en la realidad en la que vivimos la juventud es mucho más vulnerable a las practicas del sistema colonial capitalista” (Vargas, 2025).
El servicio es amigable con la salud y el ambiente. Prevalecen los productos naturales y propios de la chakra amazónica que se emplatan en sus propios utensilios tradicionales y menaje profesional, que de alguna manera permiten mitigar la contaminación ambiental tanto para el territorio y la ciudad; evitando utilizar utensilios desechables. Así mismo, presentan los alimentos con identidad y presencia de la mujer y el hombre indígena, convirtiéndolos a su vez en guardianas y guardianes de la memoria de su cultura al llevar en práctica una economía circular comunitaria minimizando los productos procesados que son dañinos para el cuerpo y el medio ambiente y más bien otorgando múltiples funciones los productos de la chakra y de temporada.


Manos para trabajar, pero también administrar
Además, otro eje fundamental es el empoderamiento económico de las mujeres kichwas. La visibilidad, participación e incidencia de las warmikuna (mujeres) se encamina desde los diálogos entre ellas y debates sobre la importancia de la economía comunitaria y el rol de las mujeres dentro y fuera del hogar. Esto ha permitido generar una mayor independencia en la toma de decisiones ya que fortalecen su autonomía para participar y proponer sus propias iniciativas económicas. Martínez (2021), en la construcción del proyecto “Mujeres amazónicas hacia la construcción para una economía comunitaria”, sostiene que:
“Cuando las mujeres tenemos autonomía empezamos a tomar decisiones desde y para nosotras… sin recursos monetarios las mujeres dependen de otra persona para poder usar transporte, hacer compras, comprar medicina o vestimenta. Una vez que las mujeres tengan sus propios ingresos, sus relaciones tanto dentro de la casa como en la comunidad irán cambiando ya que no tiene que pedir a otras personas los recursos para resolver sus necesidades”. (p. 51)
Por cada pedido de servicio, se contrata a un grupo de personas desde una coordinadora general hasta 12 personas extras que cumplen diferentes roles, mismos que son rotativos generando oportunidad de ingresos a todas las socias. Además, se compra la materia prima a las socias del colectivo y también a los miembros de la comunidad, generando igualdad dentro de las cadenas productivas. Gracias a la suma de socias y acogida de las organizaciones no gubernamentales, han logrado obtener un apoyo organizativo de capital semilla para la construcción de una caja de ahorro colectivo. Esta genera buenas prácticas de ahorro y créditos a un interés por debajo del 5%; en cada evento se genera la participación de apamamas (abuelas) mujeres adultas, viudas y madres solteras, todas son artesanas.
Katty Guatatoca cofundadora del colectivo, menciona: “gracias a una buena aceptación de estos servicios con identidad iniciamos a trabajar una propuesta de Caja Comunitaria colectiva para que las mujeres puedan realizarse microcréditos para sus proyectos de inicio” (comunicación propia, 27 de agosto 2025).


Guardianas de sabores y memoria histórica
El eje de producción posee un enfoque de conservación y transmisión de conocimientos ancestrales. Aquí, la revitalización de conocimientos tradicionales relacionados a sus sistemas propios de producción sostenible cobra vitalidad ya que, las compañeras mantienen sus chakras ancestrales donde siembran los alimentos como la yuka, plátano, papa china, mandi, camote, frijoles, frutas de temporada. Una infinidad de alimentos propios de las comunidades que se usan tanto para el abastecimiento del hogar, medicina natural, y para el negocio.
Estas prácticas permiten tener un equilibro frente a varias amenazas como desde los pesticidas químicos, hasta el cambio climático y aportan al sostenimiento de la agrobiodiversidad de la comunidad quienes ven la necesidad en la preservación de semillas, alimentos y plantas medicinales, culinarias y ornamentales. Así, se cultivan espacios para retomar y nutrir el dialogo con las hijas, hijos, nietas, nietos, siendo este el lugar de transmisión de conocimientos como los cantos sagrados, los pajus (poderes) de siembra para una producción equilibrada entre la naturaleza, sus elementos y la comunidad.

Para Manuel Shiguango (2021), Técnico y líder indígena “las comunidades hablan de fortalecer la economía indígena, que sea sostenible. Es importante mantener su cultura sin ser absorbido por un sistema económico dominante, sino una economía de solidaridad y distribución que sea sostenible para las familias beneficiarias” (p. 46). Por lo tanto, una economía justa y sostenible tiene como base la propia valoración y respeto de los productos proporcionados por la selva bajo un bien común justo, tanto para quien proporciona la materia, quien ofrece el servicio y quien lo consume. Todo bajo el concepto filosófico del SumaK Kawsay (buen vivir) eje del Sumak Mirachina (buena producción y distribución).
Cada vez que la madre tierra sufre extracción minera o petrolera o cuando es vendida o arrebatada por quienes solo la ven como un recurso y no un hogar, la sabiduría y lo sagrado queda bajo ruinas y contaminación. Por ello, el cuidado y protección de los territorios exige responsabilidad espiritual y social, no solo estética. El reconocimiento a la diversidad cultural no es iniciativa de moda, es de memoria. Cada visibilidad de prácticas ancestrales lleva una historia de lucha y resistencia, de las apamamas (abuelas) que han caminado, sembrado, cosechado y cuidado sus chakras con paciencia cuando el mundo las ha llamado a veces anticuadas ante un nuevo sistema de demanda de productos inmediatos y desechables.
Mientras se globaliza la producción y consumo a gran escala que particularmente genera desechos y desperdicios, desde los territorios luchan ante este desenfrenado comportamiento que condena al planeta a un acelerado cambio climático el cual destruye la biodiversidad a un ritmo alarmante. A través de, iniciativas de emprendimientos sostenibles con el medio ambiente como lo está realizando Awana Colectiva, los pueblos reafirman la defensa a la vida, la dignidad y los derechos de la naturaleza con actividades que permiten mantener un equilibrio con los ecosistemas y sus espacios como lo son: el Hanan Pacha, Kay Pacha y Uku Pacha.
Referencias:
Garcés, M. (18 de marzo de 2025). Empresas extractivas extranjeras invaden territorios indígenas en la Amazonia del Ecuador. AWASQA. Recuperado de https://awasqa.org/empresas-extractivas-extranjeras-invaden-territorios- indigenas-en-la-amazonia-del-ecuador/
Martínez, C. (2021). Mujeres de la Amazonia en la construcción hacia una Economía Comunitaria Recuperado de https://www.cdes.org.ec/wp- content/uploads/2025/03/Mujeres-de-la-Amazonia-en-la-construccion-hacia- una-Economia-Comunitaria-1.pdf
Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica, Ministerio de Agricultura y Ganadería, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 2021. Una mirada a los bioemprendimientos amazónicos: logros, oportunidades y desafíos. Programa Integral Amazónico de Conservación de Bosques y Producción Sostenible (PROAmazonía). Ecuador. Recuperado de http://proamazonia.org/wp-content/uploads/2024/03/Bioemprendimientos- amazonicos_logros-y-oportunidades.pdf
Primicias. (2025). El 36% de las personas en el desempleo en Ecuador nunca ha tenido un trabajo. Recuperado de https://www.primicias.ec/economia/desempleo- ecuador-trabajo-jovenes-101128/
Sacher, W y Acosta, A. (2012). La minería a gran escala en Ecuador. Recuperado de https://www.ocmal.org/wp-content/uploads/2017/05/Ecuador-mineria-ec.pdf