
En la mañana del 24 de agosto, representantes de las nacionalidades indígenas de Pastaza, miembros del Comité Nacional del Foro Social Panamazónico (FOSPA) Ecuador y representantes de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza expusieron a diferentes medios de comunicación, los alcances obtenidos durante la reciente versión del FOSPA. La creación de un plan de acción para los próximos años sería el factor diferencial del proceso.
Por: Equipo de Comunicaciones de REPAM
El evento fue catalogado como un éxito, debido a la participación de grupos y comisiones provenientes de cada uno de los países que conforman la Panamazonía; se estableció que unas 2500 personas se congregaron en el FOSPA e hicieron parte en la creación de la denominada “Declaración Política de Puyuk”. Las distintas comisiones sostuvieron desde el día de apertura del encuentro, la importancia de pasar de las declaraciones a hechos concretos que permitieran alcanzar los objetivos propuestos en defensa de la Amazonía, sus comunidades y pueblos ancestrales.
Vale citar a Mons. Adalberto Jiménez, obispo del Vicariato Apostólico de Aguarico y presidente de la REPAM Ecuador cuando afirmó, durante el acto de apertura que: “no queremos más documentos, que soporten la crítica mordaz del polvo en una estantería, no queremos más discursos. Necesitamos cuidar los territorios y recorrerlos”. Ante este panorama, la declaración emitida como resultado del FOSPA establece como tarea fundamental la elaboración de un pan de acción que permita llevar a cabo acciones de cambio e incidencia dentro del territorio Panamazónico.
La declaración de Puyuk
La declaración final recuerda que los países del norte y las corporaciones (mayores emisores de la huella de carbono) deben reconocer y reparar la deuda histórica ecológica que tienen. Se hace énfasis en que la construcción del territorio panamazónico debe permanecer libre de extractivismo, como mecanismo de defensa de la Amazonía y sus derechos, dejando de lado la explotación de combustibles fósiles y poniendo fin a la minería; resaltando la necesidad de abogar por modelos de desarrollo basados en economías alternativas y comunitarias, sustentadas en saberes ancestrales y sistemas de conocimiento propio de las comunidades que habitan la Panamazonía.
El documento establece la proyección de impulsar una Red Amazónica de Monitoreo Ambiental Comunitario que articule conocimientos ancestrales, académicos y científicos. Además, declara a la Amazonía en estado de emergencia como una medida de protección y prevención del punto de no retorno. Hoy el bioma vive en amenaza constante por el extractivismo, la explotación minera, la explotación petrolera, la agroindustria, el narcotráfico, las economías ilegales, la expansión de las carreteras y los proyectos hidroeléctricos. “La Amazonía no es no es un recurso ni una frontera por conquistar; es la casa viva donde los ríos, los bosques, los animales y los pueblos se sostienen unos a otros” cita el documento en una de sus tesis principales.
También, cabe resaltar ese apartado del documento en el que se manifiesta la necesidad de tomar acciones concretas más allá de la posición o las agendas de los gobiernos:
“Este FOSPA ya ha dado frutos. Ante un contexto político tan adverso para el futuro de la Amazonía, los distintos pueblos reunidos en el XII FOSPA han decidido no esperar la voluntad de los gobiernos para el cumplimiento de sentencias y mandatos, sino hacer valer su autodeterminación y avanzar en procesos que garanticen la vida y protejan los derechos colectivos, humanos y de la naturaleza.”



El mandato del FOSPA
Paralelamente à declaração elaborada pelos representantes de diferentes comunidades da Pan-Amazônia, surgiu, em Puyo, um mandato que prevê a execução de ações que respondam aos ideais e às posições estabelecidas. A proposta contempla cada um dos eixos abordados pelo fórum: autodeterminação, autogoverno e direito próprio; proteção e integridade dos territórios indígenas; economias indígenas e transição para além do extrativismo; e incidência e participação na tomada de decisões e nas políticas públicas. O mandato estabelece que “a implementação e o acompanhamento serão realizados por meio das estruturas próprias de representação dos povos indígenas, sem criar instâncias paralelas de representação ou governança”.
Nesse ponto, a COICA assumirá a articulação e o acompanhamento da agenda indígena amazônica, em coordenação com as organizações-membro. Por sua vez, serão as organizações indígenas nacionais que coordenarão a implementação e o acompanhamento junto às suas bases, suas autoridades e os governos territoriais. Dessa maneira, será criado um mecanismo de articulação que, no prazo de 90 dias, entrará em um processo de análise e validação.
Gregorio Mirabal, coordenador de Mudanças Climáticas e Biodiversidade da COICA, foi consultado pela imprensa sobre a forma como se projeta a criação do plano de ação e sua posterior implementação, considerando que tanto a declaração final quanto o mandato atribuem uma série de responsabilidades não apenas às comunidades e aos povos, mas também aos Estados e às empresas, o que acrescenta certo grau de dificuldade a uma execução consensual diante dos interesses econômicos de ambas as partes. O dirigente afirmou que “a COICA vai ativar uma espécie de secretaria, onde organizações como a REPAM, os povos afrodescendentes, os camponeses, as mulheres, as diversidades e a juventude terão seu espaço e sua responsabilidade”. Dessa forma, espera-se que as atividades propostas possam ser implementadas sem seguir os rigorosos processos burocráticos próprios da administração estatal.
Ainda assim, apesar das afirmações, permanece a dúvida sobre a posição que os governos e o setor econômico assumirão a esse respeito. A visão apresentada no FOSPA defende que, para além do que está estabelecido nas políticas dos países amazônicos, os povos e as comunidades atuarão em defesa de seus territórios e em busca de garantias para alcançar um equilíbrio ecológico e a proteção do bioma. Será o FOSPA de Mocoa, na Colômbia, em 2028, o cenário para refletir e realizar uma avaliação do plano de ação que, até então, já deverá estar em andamento.


