Kit de primeros auxilios para la dignidad vulnerada de las comunidades amazónicas

En las dos primeras semanas de noviembre de 2021, desde la REPAM y Cáritas Española se han sumado al trabajo de Cáritas Madre de Dios, compartiendo talleres y espacios de formación y elaboración de propuestas políticas para ser presentadas posteriormente ante las autoridades locales y regionales. 

Por Lily Calderón y Sonia Olea

Fotos de Tessa Portuguez – Madre de Dios, Perú

Madre de Dios, una región rica en recursos naturales pero herida de forma constante por mega proyectos, concesiones, extracción de minería ilegal e informales y la reciente entrada del narcotráfico para la producción de coca. A ello se suma la ausencia histórica del Estado, que se hace notar por la casi inexistencia de políticas públicas, en especial sociales e interculturales.

El grito de la Madre Tierra en Madre de Dios

Las comunidades indígenas alejadas de Puerto Maldonado, diseminadas por cuencas de ríos que desembocan en el Madre de Dios, no cuentan con servicios básicos elementales como escuelas, profesorado, postas sanitarias, medicamentos, agua limpia y, además, muchas de ellas no cuentan con título de propiedad sobre el área que ocupan. Y no solo, además están encasilladas con concesiones madereras, forestales, mineras; que se superponen a territorios ancestrales de las etnias yine, amahuaca, ashanika, harakbut, matsigenka, ese eja, y shipibo-konibo.

Como toda sociedad, las comunidades siguen creciendo con sus niñas, niños y jóvenes, y no pueden ampliar sus chacras, sus casas, porque el área comunal es insuficiente, y los lotes vecinos se están dedicando a actividades no amigables con el bosque y el río. Incluso, la comunidad Puerto Nuevo ha tenido que ver cómo el Gobierno regional, sin mayor complicación administrativa (que suele ser muy larga en otros casos) ha concedido en plena pandemia un lote de miles de hectáreas a una empresa maderera china – Turbina Sac-. Estando ahora en proceso de nulidad dicha concesión, gracias a la rápida reacción de la propia comunidad.

Ante una crisis social y ambiental, la respuesta de Cáritas.

Dificultado por la pandemia, las distancias medidas en horas de bote por el río y las medidas sanitarias, Cáritas Madre de Dios, con la colaboración de Cáritas Española, ha estado llevando a cabo un trabajo de formación y promoción de derechos humanos en las 7 comunidades indígenas que conforman la Cuenca del Río Las Piedras.

Fruto de ello ha sido la creación de un Comité de Gestión por la Defensa de los Derechos de los Pueblos Indígenas de esta cuenca, que, por medio de reuniones asamblearias de sus mujeres y hombres, están diseñando acciones de incidencia política para llevar demandas concretas sobre la vulneración de los derechos al territorio, agua, salud y educación antes las autoridades correspondientes a nivel local y regional.

Fotos: Tessa Portuguez – Madre de Dios, Perú

Durante las dos primeras semanas de noviembre de 2021, hemos participado en este proceso desde el Eje de Derechos Humanos de la REPAM, ayudando a “empujar el bote” y participando en la animación de talleres de afectación de derechos humanos y construcción de demandas políticas, además de la gestión e implementación de la primera reunión del Comité de Gestión con personeros políticos de las diversas áreas implicadas.

Para ello, en primer lugar, viajamos varios días por cuatro de las siete comunidades, llevando a cabo trabajo grupal sobre el territorio y los derechos humanos vulnerados, e identificando y consensuando de forma asamblearia las demandas urgentes para posteriormente, en Puerto Maldonado, tener varias reuniones preparatorias del encuentro con las autoridades políticas y administrativas. En estas reuniones se clarificaron los objetivos, las estrategias, las portavocías, y, sobre todo, el seguimiento posterior de los acuerdos en la reunión. Importante fue la definición del papel de apoyo, y no protagonista, de las habituales representaciones institucionales de las organizaciones mayoritarias indígenas (FENAMAD y COINBAMAD).

Contenido de nuestro kit de primeros auxilios

Ante la herida dolorosa y brutal en la dignidad de los pueblos amazónicos, un kit que contenga las herramientas y las medicinas que procuren el acceso, disfrute y garantía de los derechos humanos es esencial. Aún más lo es la persona o la comunidad que lleva ese kit a donde hace falta.

Nuestro trabajo ahora es portar ese maletín, pero estamos en la intensa labor de que las personas de las comunidades sean sus propios “auxiliares” de derechos humanos; defensoras y defensores provistas de todo lo necesario para afrontar esta larga, dura, sistemática, penosa y esperanzada lucha por una casa común.

¿Y cuáles son esas herramientas y medicamentos?

Jarabe del empoderamiento: la participación de las personas y comunidades vulneradas es la clave para poder afrontar situaciones de vulneraciones de derechos humanos. Solo de ellas pueden venir propuestas reales, acertadas, y contrastadas de políticas públicas para los que mandan.

Tijera de la igualdad: para recortar aquellas políticas públicas que discriminan y excluyen a las comunidades amazónicas.

Pomada para el dolor: recomendada para utilizar en reuniones con las autoridades y así seguir con la lucha.

Alcohol desinfectante de lo inmediato: han llegado y seguirán llegando regalos y ayudas a las comunidades en momentos de campaña de elecciones o tramitaciones de permisos y concesiones. Tenemos que purificar nuestro cuerpo, nuestra mente y no pensar sólo en el hoy, urgente, y seguir teniendo la mirada paciente de nuestra cosmovisión.

Antibiótico de reacción:  ante la adversidad y la crisis socio ambiental tienen que prevalecer nuestras propuestas e intereses comunales. Ni mucho menos siempre lo de fuera es mejor que lo que tenemos.

Repelente de intereses personales: aplicar varias veces al día cuando nos lleguen los “mosquitos” que nos hablen de mejoras económicas particulares, de cargos dirigenciales a cambio de dádivas económicas…

Caramelos para personas voceras: para dar fuerza a la voz que sale de dentro del corazón del río y del monte.

Esparadrapo del trabajo en red: es fundamental la unión y el trabajo en equipo, que la unión hace la fuerza lo saben bien las multinacionales, los gobiernos, el sistema. Por tanto, nos llegarán siempre intentos de cortar esas tiras de esparadrapo. Tiene que estar bien amarrado y colocado para sostenernos unidas.

La REPAM, como red eclesial amazónica, tiene la tarea de portar este kit y distribuirlo por cada rincón de la Amazonía. Su Eje de Derechos Humanos, y en especial, su Escuela Regional para la Promoción, Defensa y Exigibilidad de los Derechos Humanos en la Panamazonía, es el espacio primordial que tenemos para hacerlo posible.

Las comunidades, sus niñas, mujeres, niños, adolescentes y hombres son quienes han de marcar los tiempos y las rutas. Ahí estaremos, como Iglesia, acogiendo y acompañando.

20 noviembre, 2021