Tres misioneras de la congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción impulsan una nueva comunidad religiosa

En esta oportunidad, la triple frontera Brasil-Colombia-Venezuela es el escenario que ha acogido a tres religiosas que tienen una proyección clara: realizar un trabajo significativo de acuerdo con la realidad, la escucha y el compartir con los habitantes de la localidad de São Sebastião de Cucuí. La jurisdicción pertenece a la Diócesis de São Gabriel de Cachoeira en inmediaciones al Río Negro.

Por: Equipo de Comunicaciones de REPAM

El viaje de las tres religiosas inició el pasado ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer. Desde ese entonces las tres “Marías” (como se les puede identificar) han acogido el llamado de Dios para buscar la formalización de una comunidad religiosa en este punto tan apartado de la selva amazónica. Durante dos meses, María de Lourdes Araújo Duarte, María Vera Lúcia Oliveira y María das Graças Sampaio han tenido la oportunidad de visitar las comunidades ribereñas que componen el territorio parroquial entre los ríos Xié y Negro, estableciendo un diálogo directo con la población y escuchando sus realidades y sentires. Esta parte del proceso resulta fundamental, pues permite trazar un camino para la acción misionera y social.

La comunidad religiosa

El grupo ha bautizado a su comunidad como “María de las Aguas”; acogiendo así, el nombre representativo de su carisma y al agua como un elemento vital para la Amazonía, sus pueblos y la vida del planeta. En este momento del proceso, se espera una la visita del obispo de São Gabriel de Cachoeira y la superior de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción para dar trámite a la solicitud de creación de la nueva comunidad y hacer efectivo el proceso de formalización. La triple frontera entre Brasil, Colombia y Venezuela es un territorio con diversos desafíos; entre ellos, destacan el aislamiento por parte del estado, la falta de servicios básicos, la presencia de minería ilegal y distintos delitos ambientales.

Hoy, son tres mujeres con convicción y amor por sus semejantes, las que se han adentrado para servir en un lugar recóndito. La hermana Lizete Cunha, miembro de la coordinación del núcleo Iglesia en Fronteras de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) ha manifestado que “Es muy significativo la presencia de estas tres mujeres en Cucuí…tres mujeres muy valientes y tienen ese fuerte deseo de estar presentes en la región amazónica, con esas ganas de estar al servicio de la defensa de la vida.” Vale la pena destacar el carisma de la congregación, pues este invita a estar en los contextos más desafiantes y tener sensibilidad para percibir los clamores de la realidad y disponibilidad para ayudar a la gente que está en situación de injusticia.

Donde Jesús desee

A manera de reflexión, en los contextos de diferentes organizaciones e incluso la propia iglesia, se debe destacar el valor de las religiosas para sumir una tarea cuya ejecución da cuenta de la vocación de servicio. La hermana María das Graças Sampaio dio el siguiente mensaje de acuerdo con la experiencia vivida en los últimos meses: “Caminemos juntos y juntas, convencidos de que los sueños no envejecen, ya sean sociales, culturales, ecológicos o eclesiales. Tenemos mucho por caminar y aprender de estas comunidades y de otras misioneras que ya navegan por estas aguas desde hace más tiempo, soñando con vida y dignidad para estos pueblos, para estas aguas y estos bosques”. Hoy, estas acciones se suman a la constante lucha que nace de la escucha del clamor de la tierra y los más vulnerables.

La hermana Lizete Cunha, también destacó que “debemos estar donde Jesús desea y ellas están donde Jesús desea que estén”. Lo anterior, es una referencia clara a la admiración que se tiene por el buen y maravilloso trabajo ya emprendido. Se espera, que en el mes de agosto se de la oficialización de la comunidad religiosa, permitiendo a las hermanas realizar su trabajo con una mejor dinámica y el respaldo tanto de la congregación como de la Diócesis.