
Entre el 24 y el 26 de noviembre una Delegación de la REPAM junto con el CIMI, acompañados por Alboan y Cáritas Española; hemos estado participando en el Foro de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos.
Por Sara Diego y Sonia Olea
El objetivo es defender nuestros derechos y señalar cómo las actividades extractivas de empresas locales y especialmente transnacionales están explotando nuestros territorios y violando de manera sistemática los derechos humanos y colectivos de los pueblos amazónicos y de la naturaleza.
Nos enfrentamos a una expansión agresiva de la minería legal e ilegal; a los denominados proyectos de energía renovable, a los monocultivos y la agroindustria, a la producción de combustibles fósiles, etc. Proyectos que, a menudo se imponen sin respetar el derecho a la libre determinación y sin el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) que tienen los pueblos ancestrales y afrodescendientes de nuestros territorios. Estas actividades provocan el despojo, degradan los ecosistemas y destruyen la biodiversidad de la Amazonía.
La participación de la REPAM y el CIMI ha estado especialmente centrada en denunciar el impacto que las empresas, a través actividades económicas extractivistas y depredadoras, generan en la contaminación del agua, y por consiguiente en la vulneración de derechos de los pueblos indígenas, ribereños, quilombolas o los pueblos en aislamiento voluntario y de reciente contacto. A pesar de los riesgos cada vez mayores, la criminalización, los ataques y los asesinatos de personas defensoras de los derechos humanos y del territorio, seguimos resistiendo por proteger y cuidar la Amazonía, un ecosistema fundamental para el mantenimiento de la vida en el planeta.
Esta realidad, ejemplificada a través de casos concretos recogidos en los informes de vulneraciones de derechos humanos de la REPAM, hemos podido contarla en primera persona ante la Relatoría de los Derechos Humanos de los Defensores y Defensoras, donde hemos pedido expresamente la realización de un informe temático sobre la defensa del agua.
También ante la Relatoría Especial del Derecho al Agua y al Saneamiento donde hemos podido dar seguimiento a la iniciativa propuesta por su relator de llevar adelante un informe temático sobre la contaminación del agua en la Panamazonía.
En tercer lugar, el segundo día del foro, nos hemos encontrado con el grupo de seguimiento de corporaciones en América Latina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos. En la reunión hemos podido compartir estrategias conjuntas para hacer seguimiento de los casos relacionados tanto con empresas privadas como estatales relacionadas en especial con el petróleo, la palma aceitera y la minería.
Finalmente, el encuentro con la Relatoría de Pueblos Indígenas, especial aliada de la REPAM en todos estos años de presencia en este Foro de Empresas y Derechos Humanos, dando seguimiento de forma pormenorizada a la situación de los pueblos no contactados o de reciente contacto.
Un año más, no sólo simbólico sino también necesario y estratégico, unir nuestras voces a las demandas realizadas de manera colectiva junto a los demás pueblos indígenas participantes en el Foro a través de su CAUCUS, tanto en la reunión previa del domingo 24, como en diversas reuniones para compartir propuestas y, sobre todo, la declaración final de este espacio multilateral de las Naciones Unidas.
Entre los pasillos y salas del Palais des Nations, se siente el cansancio por la reiteración de demandas que año tras año (ya son catorce) se realizan sin lograr cambios aparentes. Sin embargo, la fuerza y resistencia de los pueblos persiste.
Luchan por su vida, por la de sus antepasados, por la de sus hijos e hijas, porque tal y como expresan “la defensa del río, del aire y del territorio es sagrada […] hemos sido, somos y seremos guardianes y guardianas del territorio”.
El aumento de la criminalización y de la persecución y asesinatos de los defensores ambientales y del agua es exponencial; nos exigen a organizaciones como la nuestra, seguir adelante, y no dejar de promocionar la presencia de las y los verdaderos protagonistas de esta realidad.