
Del 18 al 20 de septiembre de 2026 se realizó el Seminario de Prevención de la Trata de Personas en la Triple Frontera, que reunió a personas de la sociedad civil, comunidades indígenas, movimientos sociales y eclesiales de las tres Iglesias locales: Vicariato San José del Amazonas, Vicariato de Leticia y Diócesis de Tabatinga. Este espacio renovó el compromiso de los participantes, como sociedad civil, de prevenir esta problemática de la trata de personas, que tanto afecta a nuestro territorio transfronterizo.
Por: Hna Lizete Soares y P. Ferney Pereira
El seminario se realizó en la ciudad de Tabatinga, Brasil. Las hermanas Ana María y Charo, de la Red Kawsay, y Silvia, de la Red Bartolomé de las Casas, ambas del Perú, fueron las asesoras del encuentro. La reflexión abordó las principales formas y finalidades de la trata de personas en la actualidad, entre ellas: la trata con fines de explotación laboral, explotación sexual, venta de órganos, adopción ilegal, matrimonio y mendicidad forzados.
El encuentro comenzó con un acercamiento a las definiciones clave relacionadas con la temática y, posteriormente, con una reflexión sobre casos reales ocurridos en los territorios, para finalmente proponer acciones que puedan ser realizadas a partir de la realidad de cada territorio y país, teniendo siempre como perspectiva la articulación como Triple Frontera.
Entre las herramientas más utilizadas para captar a las víctimas se encuentran las redes sociales y las aplicaciones de mensajería. Los participantes compartieron casos reales vividos en sus comunidades y en diferentes puntos del territorio transfronterizo. Hubo una participación activa y significativa. El grupo tuvo la oportunidad de interactuar a través de las dinámicas propuestas y contó con un espacio para expresarse y compartir experiencias y relatos reales.
Se constató que esta es una triste realidad presente en la Triple Frontera y que es necesario sumar esfuerzos para enfrentarla. Las vulnerabilidades sociales y la ausencia del Estado de derecho son factores de riesgo para las comunidades indígenas, ribereñas y de los centros urbanos. La inseguridad provocada por el desempleo y las dificultades económicas coloca a muchas personas en situación de vulnerabilidad, convirtiéndolas en blancos más fáciles para quienes se dedican a la captación y a la trata de personas en nuestro territorio.
Seguimos previniendo y protegiendo a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres mediante la formación, el acompañamiento y el cuidado.
¡Juntos somos más fuertes!