Mujeres Semillas de la Tierra, una iniciativa entre los estragos de la agroindustria y la influencia minera

Açailândia, un municipio del estado Maranhão en Brasil, surgió como un campamento de los trabajadores que construyeron la carretera Belém – Brasilia. Con el pasar de los años, se fue poblando, a la par de las consecuencias negativas que se daban en la zona por monocultivos de eucalipto y soja, la deforestación y la existencia de la Línea Férrea Carajás. En este escenario complicado, la lucha de las mujeres ha cobrado gran valor.

Por: Equipo de Comunicaciones de REPAM

La zona en la que se ubica Açailândia fue reconocida por la gran cantidad de açaí que albergaba; sin embargo, la expansión de la agroindustria, motivó la compra de tierras por parte de fazenderos cuyas labores agrícolas arrasaron con la mayoría de las palmas silvestres. Esto significó un gran daño al equilibrio biológico, pues las palmas hacen parte de un sistema en el que el açaí y las fuentes de agua se complementan y protegen uno al otro. Sin palmas, las zonas hídricas y húmedas se reducen en gran medida. Hoy, los monocultivos de eucalipto y soja acaparan cientos de miles de hectáreas del territorio, poniendo en peligro la seguridad alimentaria, el buen vivir y la dignidad de los asentamientos aledaños a las parcelas industrializadas.

Recetario

Actualmente, las actividades y acciones de la Asociación de Mujeres Semillas de la Tierra son una apuesta por frenar los impactos negativos de la agroindustria y mejorar la calidad de vida de quienes habitan en el municipio. Asociadas, pero con una visión que va más allá de la mera burocracia, las mujeres semillas de la tierra han plasmado sus conocimientos en agricultura familiar en diferentes piezas de comunicación; ejemplo de ello, es la publicación Receitas do Quintal de Casa, un recetario en donde las mujeres de la asociación detallan las formas para la preparación de Chá y remedios naturales, dentro de un proceso en el que además se promueve la resistencia en favor de la tierra, la familia, las comunidades y en cuyos espacios se abordan temas referentes a las violencias doméstica y social.

Se debe mencionar que, a la par de las consecuencias que tiene para la tierra y los asentamientos la expansión de la agroindustria, el malestar también escala a la salud de los habitantes de los asentamientos aledaños a la zona urbana de Açailândia. Las aspersiones de agrotóxicos en los monocultivos han generado un foco para la proliferación de distintas enfermedades. En ocasiones, los pobladores reportan como el veneno para plagas cae sobre viviendas, espacios poblados y escuelas. La valentía de las mujeres semillas de la tierra vuelve a cobrar importancia en este contexto; con el recetario en mano y con los espacios de debate abiertos, son ellas quienes deben afrontar malestares en la piel, las vías respiratorias e incluso enfermedades “raras” con aspectos aún por clasificar.

Ferrovía Carajás

A lo ya expuesto, también se suma el impacto negativo de la Línea Férrea Carajás. Las micropartículas de los insumos transportados por el tren desde la mina Carajás hasta el puerto de la ciudad de São Luís (capital de Maranhão), impregnan el aire agravando la salud respiratoria de las poblaciones aledañas a la ferrovía. La biodiversidad se ve alterada, pues las especies que conviven en armonía con le bosque (manteniendo el equilibrio necesario para la vida) ven como su territorio es intervenido por la contaminación auditiva y el funcionamiento del tren; a su vez, el cerco agrícola que, se agranda con la expansión de los monocultivos, no permite a los animales un libre tránsito en su propio entorno.

Algunas de las mujeres semillas de la tierra han manifestado una serie de malestares auditivos a causa del tránsito del tren. Hay que entender que el funcionamiento de la línea férrea es 24/7 y que, en la mayoría de los casos, la cercanía de la línea a las viviendas es cuestión de un par de metros. A lo largo su existencia y de forma oficial, la Línea Férrea Carajás registra un saldo de 47 personas fallecidas y cientos de heridos, sea por atropello o descarrilamiento de los vagones. Este es otro de los contextos donde la Asociación de Mujeres semillas de la Tierra atiende y enfrenta las dolencias de su comunidad. Recientemente, en abril de 2026 en el municipio Alto Alegre do Pindaré, vagones cargados de hierro cayeron al costado de la ferrovía; en 2023 un incendio de 18 vagones de uno de los trenes generó un considerable derrame de combustible que se dispersó en el ecosistema.

Con un panorama poco alentador, pero con una necesidad grande lucha, aplaudimos las acciones de la Asociación de Mujeres Semillas de la Tierra. El papel y la importancia de las mujeres en las comunidades amazónicas, sean indígenas, afros, quilombolas, ribereñas o campesinas no puede ser minimizado. Hoy en día, reconocemos que existen una serie de frentes de lucha social que son encabezados por mujeres valientes; aquellas, Semillas de la Tierra en Açailândia (Maranhão) son ejemplo de ello.